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El campeón del mundo inició con paso firme, con la autoridad que le otorga la estrella conquistada en Sudáfrica 2010 que brilla ahora sobre su escudo, la defensa de la corona adquirida en Austria y Suiza 2008, con una goleada ante Liechtenstein en Vaduz (0-4), que alienta su recorrido en la clasificación para la Eurocopa 2012.
Fue el día de la puesta en escena oficial de La Roja desde su triunfo en pasado Mundial. Y una jornada en la que David Villa cercó aún más el cerco sobre el récord de Raúl como máximo anotador de la selección española. No le alcanzó, en una ocasión propicia. Marcó y se situó en la orilla, con 43 tantos. A uno menos que el ex capitán del Real Madrid.
España se ha ganado por derecho propio el respeto en el fútbol mundial. Liechtenstein, cargado de carencias pero entusiasta en la búsqueda de su propio crecimiento, reflejó el impacto que genera la Roja. A la inferioridad que asume, es la 141 en la clasificación FIFA, añadió precauciones mayores ante el campeón.
Sin embargo, Vicente del Bosque, respetuoso siempre con el rival, dejó de lado los números y la euforia que suele desprenderse de los éxitos. Tiró de lógica y de once de gala. Situó a Carlos Marchena, la solución natural, en el centro de la defensa que dejó huérfano Carles Puyol con su lesión en el sóleo. Incluyó a Fernando Torres en el once a pesar del trabajo específico que pretende apuntillar su puesta a punto.
Sin concesiones para la galería, con Víctor Valdés, Santi Cazorla y Nacho Monreal como jugadores descartados, en la grada, España inició la defensa de su corona con autoridad. Con una riada de ocasiones desde los primeros minutos. Con el juego volcado siempre hacia un lado,
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