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El discurso del presidente Barack Obama la semana pasada sobre la desigualdad de ingresos y la clase media, por lo menos, enfatizó la importancia de una fuerte clase media para nuestra economía estadounidense.
De hecho, el problema económico más inmediato y urgente para los Estados Unidos son los retos económicos que enfrentan la clase media. Los ingresos decaen , las casas se encuentran bajo el agua y valen menos que sus hipotecas, y los empleos perdidos no son - seamos claros - un problema solamente para el bienestar de las familias de la clase media, sino un ancla para la economía entera, amenazando a todos tanto los pobres como los ricos.
Tantos los economistas como líderes empresariales señalan la falta de demanda en la economía como el reto central. ¿De dónde proviene esta demanda? La mayor parte de la demanda viene de los gastos de los consumidores de la clase media. ¿Y de dónde proviene el dinero que gastan los consumidores de la clase media? De los ingresos de la clase media. ¿Y qué está pasando con los ingresos de la clase media? Están en caída – el aumento de los sueldos son escasos y los empleados nuevos están recibiendo salarios más bajos de los empleados a quienes están remplazando en la fuerza laboral, y los desempleados, por supuesto, sólo tienen su pequeño seguro de desempleo (si es que califican).
La clase media también esta atrapada bajo una carga de deuda enorme. Esta deuda se debe en gran parte a la crisis hipotecaria. Muchos compradores de hogares de la clase media compraron casas que ahora valen mucho menos de lo que pagaron, confiando en la industria de hipotecas y los prestadores quienes, en virtud de su disposición a prestar, aseguraron a los compradores de casas
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