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Doris Gómora
El gobierno de Texas pondrá en operación su primera Unidad Táctica Marítima, que patrullará el Río Bravo con el propósito de dar seguridad a la zona y enfrentar a los cárteles del narcotráfico que aumentaron sus operaciones en diciembre pasado y que han convertido al Valle del Río Grande en su nueva plaza, informó el Departamento de Seguridad Pública texano.
Ante la negativa del gobierno federal de Estados Unidos a proporcionar ayuda a California, Arizona, Nuevo México y Texas contra las organizaciones mexicanas del tráfico de drogas, autoridades texanas pondrán en operación la Unidad Táctica Marítima, con botes que patrullarán el Río Grande.
Con un presupuesto de 3.5 millones de dólares, que implican fondos estatales y del Departamento de Seguridad Interna, el Departamento de Seguridad Pública de Texas contará con seis botes patrulla; el primero se proyecta entrará en operaciones en marzo.
Cada bote tendrá una tripulación de seis patrulleros acuáticos entrenados para utilizar tácticas especiales contra los cárteles y los ilegales que pretendan cruzar hacia Texas. Unidades acuáticas de la Patrulla Fronteriza han patrullado la zona del valle de Río Grande, pero la situación ha empeorado. Por ello, Texas decidió incrementar el número de elementos.
El martes 13 de septiembre de 2011, tras un patrullaje en el Río Grande, a la altura de Fronton, agentes fronterizos hallaron armamento y tres paquetes de C-4, dentro de una bolsa negra.
Agencias de inteligencia estadounidenses advirtieron desde el año pasado a autoridades locales, estatales y federales sobre posibles ataques contra agentes y la presa Falcón, con explosivos, por “Los Zetas”, por lo que el hallazgo aumentó la preocupación, señala información de la Patrulla Fronteriza.
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