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Érika Soria, la única peruana de la tripulación del Costa Concordia que aún se hallaba desaparecida y cuyo cadáver fue encontrado hoy, se encontraba en la popa del crucero que naufragó cerca a la isla de Giglio.
Jimmy Soria, hermano de la joven, detalló que “como ella fue de las últimas en salir, el barco cayó encima y la succionó”, lo que provocó que la muchacha, a quien varios testigos habían visto en el mar durante las labores de evacuación, quedara atrapada y falleciera ahogada.
Con el hallazgo de la joven cusqueña, el número de muertos se eleva a 17.
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